El pasado 31 de octubre, La Quinta de Illescas se transformó en un escenario mágico, misterioso y lleno de personalidad para celebrar la boda temática de Desirée y Jose. Una fecha muy especial para ellos, que desde el primer día tuvieron claro que querían dar el “sí, quiero” envueltos en el espíritu de Halloween.
En los últimos años, este tipo de bodas ha evolucionado hasta convertirse en una tendencia. Y lo que esta pareja creó fue, sencillamente, espectacular.
Desirée y Jose tienen vidas profesionales muy diferentes y, a menudo, menos tiempo juntos del que les gustaría. Pero hay una época del año que siempre les ha unido: Halloween. Esos días en los que podían coincidir, decorar la casa, preparar sorpresas y disfrutar intensamente de una festividad que para ellos era casi sagrada.
Por eso, cuando descubrieron que en 2025 el 31 de octubre caería en viernes, reservaron la fecha con muchísima antelación. Su objetivo: crear desde cero una boda temática diseñada por y para ellos. Y lo consiguieron.
Durante meses recopilaron detalles, objetos y elementos decorativos para ambientar todos los espacios. Llegaron incluso a venir el día anterior para montar ellos mismos parte de la decoración.
Incluso alquilaron con nosotros manteles negros para conseguir ese contraste elegante y misterioso que tanto buscaban.
La propuesta gastronómica para esta boda de Halloween fue tan original como el evento mismo. Los novios optaron por canapés temáticos y entrantes creativos que fusionaban la tradición con el toque más atrevido. En la mesa de recepción, verduras frescas como zanahorias, cebollas moradas y tomates se mezclaban con una presentación rústica que daba la sensación de estar en una huerta encantada. El banquete estuvo compuesto por una selección de platos gourmet que se sirvieron en una atmósfera envolvente, con manteles negros y candelabros que complementaban la magia de la noche. El toque final lo dio la tarta nupcial, una creación de tres pisos decorada con rosas negras y moradas, que no solo fue un festín para el paladar, sino también una obra de arte culinaria que dejó a todos los invitados impresionados.
Una de las ideas más originales del día fue el código de vestuario:
Los invitados iban completamente de blanco, lo que creaba un efecto visual precioso tanto en la ceremonia como en las fotos.
Y los novios vistieron de negro, destacando al instante y convirtiéndose en el foco de todas las miradas.
Una forma creativa y simbólica de invertir los roles tradicionales y darle un toque aún más memorable al evento.
La boda de Desirée y Jose nos recuerda que cada pareja tiene su propia esencia y sus propias tradiciones. Para ellos, Halloween no era solo una fecha divertida: era un pedacito de su historia juntos.
Y tú, ¿celebrarías tu boda con esta temática?
¿O qué temática sería la que mejor os representaría como pareja?
En La Quinta de Illescas estaremos encantados de hacerlo realidad.